Quien tiene un lápiz, tiene un paraíso en el bolsillo.
No tengas miedo de salir ahí fuera, a gritarle su nombre a
las estrellas. Que te escuchen todos los planetas.
No dejes que nadie te diga lo que tienes que hacer, aquí o
ahora. Apártate de todos esos visionarios de la vida que creen haberlo visto
todo. Déjate llevar, sigue a los locos. A los locos que piensan que pueden
conquistar el mundo con un lápiz. Sigue sólo a esos.
A esos que son capaces de descifrar el mundo en las
esquinas, si tú estás a su lado. A esos que sepan de qué va eso de la
felicidad. A esos que saben hacer de tardes de lluvia las mejores tardes de sus
vidas. A esos que saben sentir. A esos que saben, que más allá de la economía,
el poder y la fama, está la felicidad, la alegría, y la esperanza.
Aléjate de todos esos visionarios de la vida que creen
haberlo visto todo. Toma las riendas de
tu vida de una puta vez. Manda todo a la mierda. Párate.
Párate a recoger uno a uno los pedazos rotos de tu alma.
Reconstrúyela. Salta, joder salta, corre, vuela. Deja todo atrás. Busca un
sueño en Google si quieres, pero busca un sueño.
Que las críticas son esa muchacha con la risa floja que
siempre va a estar ahí. ¿Sabías que tiene novio? La decepción. Pasa de ella. Que la vida es
mucho más que un crucero sin desembarco.
Cámbiale las pilas al reloj que marca el ritmo de tu vida,
que llevan ya un tiempo gastadas. Sal, todo recto, y a la derecha. Dos calles más
adelante, gira a la izquierda. Ahí la tienes. Entra. Pide el primer instrumento
que veas. Aprende a tocar. Vete a la filarmónica de Viena. Preséntate en un
estadio con tus botas de fútbol, que cuando te pregunten “¿Quién eres?”, tú
puedas contestar “¿A qué hora jugamos?”. Corre, corre todo lo rápido que
puedas. No mires atrás.
Quizá este es el momento que estabas esperando, que alguien
te dijera algo que llevabas toda la vida esperando. Que te comas el mundo de
una vez. Enamórate, ríe, comparte, ama. Quizá con eso seas un poco más feliz.
Recuerda, no sigas a esos visionarios que creen haberlo
visto todo. Fíjate en los locos, esos son los que valen.
Porque todos sabemos, que quien tiene un lápiz tiene un
paraíso en el bolsillo.
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