lunes, 17 de febrero de 2020

Montañas

Intensidad, ruido, lluvia, calma. El susurro de un otoño adelantado que sin tregua mece las ramas de los árboles. Las primeras hojas se posan sobre el suelo para cubrir con su manto la tierra mojada. Una leve brisa se cuela entre los recovecos de un roble herido por el tiempo.

Risueño, con la mirada perdida, un pobre mochuelo buscaba un lugar por el que  trepar y volver al nido. Su madre desde arriba, miraba atentamente que nadie acechara a su pequeño. Con un ala rota por la caída y lágrimas rodando por sus mejillas de impotencia, tomo carrerilla. Se aproximó velozmente hacia el árbol y con un fuerte impulso que arrancó de él un quejido de dolor dio sus primeros bandazos hasta llegar al nido junto a su madre.

Entre las copas de los árboles, luz.

Tenía prisa por llegar. Le habían contado maravillas, sabía que estaba cerca. El sol estaba apunto  de dejar paso a la luna y con ello a los lobos. Un lejano aullido le erizó la piel. Su pulso se aceleró, aumentó el paso. Debía escalar aquellas últimas piedras si no quería ser despellejado.

El resquebrajar de las hojas con cada pisada le mantenía despierto. Llevaba dos lunas sin hacer noche, el cansancio se adueñaba de sus párpados que luchaban por no cerrarse. Por suerte había encontrado un manantial para rellenar su vieja cantimplora. Cada cierto tiempo su estómago rugía en busca de alimento pero aquel viajero solo deseaba una cosa, llegar a la nave.

Quien  le hubiera dicho a aquel mochuelo, la que hubiera sido su suerte si llega a permanecer unos instantes mas en tierra. Si su ala hubiera fallado. Si no hubiera calculado bien el salto. Una jauría de lobos agolpados contra el roble en el que se refugiaba nuestro mochuelo.

Una vez mas, la luz volvió a brillar.

Intensidad, luz, calma. Luna llena, una tenue pero nítida visión del Amazonas al cobijo de la gran estrella de la noche. Esta noche ni los lobos asustarían a aquella madre, que respira en paz por tener a su hijo al lado.

El murmullo de los pájaros se fue diluyendo poco a poco hasta dejar paso al silencio. El sonar de la noche, en el que uno tras otro van conciliando el sueño esperando el amanecer de un nuevo día. Los más rezagados, terminan de construir su choza en las copas mas altas para a continuación, dar descanso a su alma.

Rompiendo a llorar, se desplomó cayendo al suelo. Las lágrimas corrían por sus mejillas, le invadió la emoción. Por fin había llegado a la nave. La agonía de su destierro había terminado y podría volver a reunirse con sus familiares. Que habría sido de su pequeña Lili a la que tuvo que abandonar tanto tiempo atrás.

Otra historia de esas en las que nos paramos a pensar en las tramas que gritan al cielo entre lineas escondidas. Que esconden verdades que nacen del corazón. Que gritan lo que sienten, porque son felices. Porque en otras lenguas, significa Paz.




martes, 27 de agosto de 2019

Gallocanta 2k19

Espero que ya tengas puesta la alarma para dentro de once meses, y apenas veinte días. Cuando suene el primer fogonazo y la charanga empiece a brillar.
Con las últimas gotas de agua, llegan los últimos peñistas. Corazones inquietos y gargantas vacías. Gorrieneras ceñidas y la música bien encendida.

Como dice el refrán, la primavera, la sangre altera. Pero hay otro no tan conocido que dice así: Agosto en Gallocanta, corazón que danza.

Las calles que nos han visto crecer, reír y llorar, nos dan cobijo en estos cinco mágicos días donde los grifos darán cerveza, las reinas bingos y para los más atrevidos, almuerzos.

Una comisión que tras 365 días de no parar, ha puesto el listón tan alto como nuestras reinas, impecables en su reinado, aunque se hayan caído algunos huevos al suelo.

En Gallocanta no estamos, somos.

Quiero aprovechar a citar un pequeño fragmento del gran discurso con el que se inauguraron las fiestas:
"Porque estar se puede estar en muchos sitios, pero Gallocanta es un lugar en el que más que estar, somos. Y eso no es algo que se pueda decir a la ligera.
Por estas tierras a las que siempre querrás
volver,
con maleta y billetes de ida aunque también de vuelta.
Volver
sabiendo que tendrás que irte.
Irte
sabiendo que siempre,
querrás volver, porque volver significa reencontrarse con esas personas a las que siempre quisiste."

Quizás no seamos ni el pueblo con más habitantes ni el que más gasta en orquestas, pero... ¿A cuántos has visto cantar, reír y bailar como a nosotros? Tampoco nos ganan a traineras, que para eso tenemos la laguna. Porque somos una familia, entre peñas todos somos primos y dentro de ésta, hermanos.
Porque al final, cuándo se acaban las fiestas, es cuando nos damos cuenta del tesoro que tenemos, de la lotería que ya nos ha tocado.

Viva Gallocanta.


martes, 13 de agosto de 2019

QUO VADIS - PERÚ 2019

Querido misionero,

Te escribo para darte las gracias,  por tu sonrisa desinteresada, por tu entrega sin descanso, por la alegría de tu corazón, por ese brillo en tus ojos. Has sido una gota imprescindible en un mar  de bondad. Quizá no hayas erradicado el hambre, la guerra o las adversidades, pero le has ganado una batalla a la superficialidad de la sociedad en la que vivimos. Gracias, una y mil veces.

En vano es el trabajo del misionero, si sus manos no están al servicio de algo mucho más grande. Recuerda, que más allá de quitar humedades o cambiar pañales, has hecho de este planeta que llamamos Tierra, un lugar mejor. Hay dos familias enteras que ahora tienen un techo bajo el que dormir. Niños que ya no conviven con las cucarachas. Una panadería que se va a poder construir. Los almacenes en orden. Un bazar a rebosar de puertas, armarios y ventanas, incluso mejoró la señal WiFi del hogar.

No olvidaré el primer día que llegaste, un poco perdido, sin tener muy claro tu quo vadis. Tan solo hicieron falta unos pocos días hasta que descubriste una realidad de la que tantas veces habías escuchado hablar en las noticias: la pobreza. Volviste de Sembrando Esperanza con un nudo en el corazón. Dicen, que allí escuchaste  el mayor discurso de Fe jamás te habían dado, sin decir una sola palabra...


Tu estancia fue increíble. ¿Te acuerdas de la sonrisa de Gabriel cuando entrabas en la UCI? O de Everson, con su parlante. Tantos recuerdos, tantos rostros, que quizá te cueste recordar alguno . Jesús David pregunta cuándo volverás. La señora Rosa también te extraña, aunque ya nadie le quita el coro en Misa. Pero hay algo que no puedes olvidar jamás, sus sonrisas. Alguien dijo una vez, que la paz empieza con una sonrisa. Quizá no puedas cambiar el mundo entero, pero somos gotas en un mar de sonrisas luchando por el único camino, el amor.

Quiero que esta carta la guardes en un cajón. Deja que el tiempo se pose entre estas líneas. Algún día, volverás aquí buscando recuerdos, o respuestas. Quizá te hayas perdido y busques tu quo vadis. Quizá no tengas fuerzas para continuar y entonces, aquí seguiré.


 "Cuando estén perdidos y no sepan donde ir, vengan, acá tienen a sus hermanos." - Padre Omar Buenaventura.

Atentamente, Perú.

domingo, 5 de mayo de 2019

Aprender a hamar sin h.

Desde que nacemos, construimos nuestra propia personalidad. Aprendemos a andar, montar en bici, nadar... Pero también nos construimos interiormente. Aprendemos a compartir, a perdonar, a amar. 
Amar es abrir tu corazón a otra persona, quitar por un momento todas nuestras barreras y dejar que entre. Mostrarnos tal y como somos. Sin caretas ni filtros. Solo amando alcanzamos la verdadera felicidad. Solo amando y sintiéndonos amados seremos capaces de alcanzar una felicidad plena. 
Amar es una inversión, es una apuesta a un boleto ganador. Donde el premio es inmenso, pero el daño al que nos exponemos es proporcional. Nuestro corazón se rompe en mil pedazos que poco a poco iremos juntando...hasta el próximo golpe. ¿No sería mejor no amar? Por muchas alegrías que nos estemos perdiendo, no sufriríamos de semejante manera.
Y es que el que quiere sin amor, vive sin vivir. Es como estar caliente si calor. Como tener un hoyo en el corazón lleno de incertidumbres, miedos y desamores. Con temores y soledades. No imagino qué será vivir entre los pasos del tiempo libre, que incluso se llenan del cansancio que lo atrapa...
Hay quién dice que el dolor nos hace más fuertes, a veces en vez de sumar nos resta, a nosotros y a nuestros sentimientos. Se endurece el corazón y la mirada se torna borrosa, con lágrimas en los ojos. 
Citando a San Agustín:  "Si no quieres sufrir no ames, ¿pero si no amas, para qué quieres vivir?" 

El mayor ejemplo de amor lo tenemos en alguien que amó hasta el extremo, que dió su vida por amor. En la entrega desinteresada al prójimo. No hay mas vida que la muerte por amor. 
Efectivamente, siempre hay algo que perder, pero el ciento por uno por ganar. La sonrisa y la felicidad de un corazón enamorado. Aunque a veces no salga como esperamos, vale la pena volver a levantarse, cerrarse es coger el camino fácil.
Igual que nos construimos en la ingeniería, el derecho, la medicina, también es nuestro deber aprender a amar con el corazón. Muchas veces caemos en el error de hamar con h, cegados por el miedo, las inseguridades o las fragilidades. Si no sabes por dónde empezar, empieza por ti mismo, porque solo amándonos a nosotros mismo seremos capaces de amar sin h. 

La medicina, el derecho, el comercio, la ingeniería... son carreras nobles y necesarias para dignificar la vida humana. Pero la poesía, la belleza, el romanticismo, el amor son cosas que nos mantienen vivos. - El club de los Poetas Muertos. 

jueves, 30 de agosto de 2018

Gallocity 2018

A ti, Gallocanta:

«Un año mas nos reunimos en estas fechas para celebrar las fiestas en honor a la virgen del buen acuerdo, y digo nos reunimos porque somos una pequeña-gran familia.
Podéis estar tranquilos porque Gallocanta también es CAMPEONA DE EUROPA - Juan Caamaño, pregonero 2018

Gallocanta es el punto por el que más grullas pasan cada año durante su migración, también posee una laguna que poco a poco se ha ido llenando con las lluvias de abril. Pero esto son solo números, y somos mucho más que eso. Somos un gran corazón repartido por todo el mundo, somos alegría, somos fuerza, somos el trabajo de todo un año y las mejores fiestas que ponen la cuenta atrás en marcha para las siguientes.

Unas fiestas dónde ni la lluvia ha conseguido pararnos. Con el vaso siempre lleno, gorrinera a la cintura y la orquesta sonando. Entre guiñotes y envites hemos pasado las tardes. Con órdagos y ciegas tanto al póker como de mañaneo.

Cuatro Reyes magníficos y una comisión increíble, el trabajo de todo un año y el esfuerzo han hecho posibles que muchos hayamos disfrutado de lo mejor del verano. Rodeados de gente top en un pueblo muy muy top.

Ni el Padrino tenía una familia tan unida como nosotros, que vivan las peñas. Una cita obligada volver a reunirnos todos año tras año para hacer de estos días algo inolvidable. El broche de oro al verano que nos renueva de energía, aunque quizás con algo de resaca.

Y es que el nivel está muy alto, pero es que cada año nos superamos. No es que sea ego, es que es la verdad, tenemos el mejor pueblo del mundo.  La mejor gente. Las mejores fiestas. Aunque hable desde mi punto de vista, creo que cualquiera se puede sentir identificado. Una peña es mucho más que un grupo de amigos, es una familia.

Espero que los reyes del año que viene se preparen, porque iremos a almorzar a sus casas. Pensarán que no vamos a ir a sus casas pero...¿y si sí?

"I wish for happiness like this forever" - Charity Barnum, The greatest Showman

Marquemos el presente.

Viva La Virgen del Buen Acuerdo, Viva Gallocanta, viva las fiestas 2018.

lunes, 28 de agosto de 2017

Gallocanta manda

Cerramos un año mas con broche de oro la que para todos los gallocantinos es la mejor semana del año. De todas las provincias se van dejando caer durante lunes y martes para tener todo listo para el miércoles. Pregón, gorrinera, peto, y a bailar al ritmo de la charanga. Entre botijos y vasos, tubos y jarras, botes y tarros, chupitos y tercios, pasaremos la semana. Seremos la revolución, quizá con algo de descontrol.


Con los huevos fritos en casa de los Reyes. Las remojadas improvisadas. Los que haces pues. Los disfraces. Los futbolines. Las cartas. La cerveza. La gente. Está claro quién manda. Gallocanta manda.

No importa si vives lejos, si te has roto un brazo o si el de los barriles no llega, que no nos van a parar. Que da igual que llueva, que seguiremos bailando la noche entera.

Iremos de mañaneo a casa de los reyes, que no falten ni huevos ni panceta, que en este pueblo tenemos buen comer. Ah, y vino, de eso que tampoco falte.

Entre cervezas y amigos nos hemos juntado un año más los de siempre. Da gusto escuchar a los forasteros decir "la gente de aquí es genial". Porque sin duda, tienen razón. Y no es que me falte humildad pero...hasta tenemos un tanque.

Es esa semana donde la resaca se va acumulando día tras día, donde las tardes son de guiñote y mus, donde las noches son de verbena y recena. Dicen que Gallocanta es un pueblo pequeño, lo que no saben es que entre todos hacemos de este pueblo el más grande. 


Felicitar un año mas a la comisión de fiestas, que sin ellos nada de esto habría sido posible, esos reyes que han sabido estar a la altura del cargo y han aguantado a tope hasta el final y a todos los gallocantinos que, como cada año, demostramos que somos el mejor pueblo del mundo. Que es un orgullo poder presumir por ahí de este pueblo.

Volveremos el año que viene, con más fuerza, más ganas y, posiblemente, más cerveza.


Está claro, Gallocanta manda.



Escudo de Gallocanta.svg

martes, 1 de agosto de 2017

Bajo las olas

Son las historias sin punto las que nos mantienen vivos. Las playas, los atardeceres, las estrellas, el anochecer. Perfectamente colocadas como si alguien las hubiera puesto en su sitio, una a una. Ahí, en el firmamento, bañando las costas doradas.
Los finales, esperados o inesperados los que tan pronto nos sumergen bajo las olas como nos llevan a surcar el cielo. De punta a punta. Recorriendo la ruta 66 con un viejo Cadillac. Con Andrea Bocelli sonando por uno de sus viejos altavoces. Y entonces poder vivir el sueño americano. Una historia sin punto final.

Poder borrar esos tres puntos suspensivos y cambiarlos por ver caer el sol. Un joven principito me habló una vez de un planeta donde el sol se ponía constantemente. Dónde no había puntos suspensivos. Dónde la ilusión y el corazón mandaban sobre la razón.

"Hacer de la locura cordura es el arte de los locos"

Dejarse llevar, apostarlo todo a una carta. Confiar. Confiar siempre, en que las estrellas no están ahí porque sí. Que las costas doradas no están ahí porque sí. Porque si alguien las ha colocado ahí, una a una. También tiene hilos para nosotros, que no estamos aquí porque sí. Que lo mejor está por llegar. Y pase lo que pase, la vida es demasiado corta como para no intentar ser feliz, al menos un poquito, y confiar en que todo saldrá bien.
Hay estrellas que brillan entre las olas. Tienen un brillar especial, un brillar raro, que susurra al oído del que las escucha "viveré".

Conducir a 90, ver los coches pasar, subir el volumen del CD que toque para ese viaje, acelerar, sentir la adrenalina, evadirse de la realidad y respirar. Para poder volver una y otra vez a esos atardeceres sin punto final.