jueves, 24 de noviembre de 2016

24-11-16


Tendemos a perder entre mensajes, el valor de las miradas, que al cruzarse, cobran ese brillo intencionado.

Es contradictorio que la distancia nos una cada vez más. Porque después de 250 km expresados en horas, minutos y segundos, los abrazos no tienen fecha de caducidad.

Que los días de mierda, donde todo sale mal, sabes que va a estar ahí para sacarte una sonrisa.

Que sé que si hago alguna locura vas a ser la primera en darme esa colleja, que tan merecida ha estado alguna vez.

Que antes de saltar, me avisas, y saltamos juntos.

Quien me iba a decir a mí, que esa niña que no me dejaba jugar con sus juguetes de pequeña, iba a ser tan importante hoy en día.

Quien me dice a mí, que esa niña está ya lista para comerse el mundo. Que va a llegar a lo más alto. Está aquí para triunfar. No vale con pasar sin dejar huella.

Quiero que las palabras sean esas golondrinas que un día danzarán al son en tu balcón, junto a la música que corre por tus venas. Que esa fuerza y ese espíritu con el que te levantas cada día sea contagioso.

Cuantos Whatsapps de " tengo analítica, ¿vienes?”. Cuantos poemas, fotos, risas y vídeos.

Porque aunque siempre digan que soy el pequeño de la familia, nunca dejarás de ser esa hermana pequeña que la distancia ha convertido en prima que vive tan lejos y a la vez tan cerca, en un huequecito del corazón; donde te gusta bailar en un lago de cisnes, badineire.

Así que lo dicho, todo muy 
azul.

 "The second star to the right
Shines in the night for you
To tell you that the dreams you plan
Really can come true."

Yo solo espero que los dieciocho no te cambien, que sigas siendo esa persona tan genial que eres, que nadie se atreva a quitarte esa sonrisa de la cara que tan bien te sienta. Que como muchacha adulta reconocida por la sociedad les demuestres a todos quién eres y cuál es tu apellido. Que sigas regalando momentos tan especiales. Y sobre todo, que vengas a Madrid de vez en cuando.

Muchísimas felicidades a esa pedazo de reina de las fiestas de Gallocanta 2015-2016.


Y eso, es tener a la prima más pequeña del mundo, pero más grande por dentro.

jueves, 29 de septiembre de 2016

New Project

Digamos que todos los comienzos son bonitos, y no todos los finales son tristes. Que cuando acaba una obra de teatro, tienes una sonrisa en el rostro. Que cuando empieza el verano, tenemos un pie en la piscina.

Allá por un 27 de Enero de 2014 empezaba con muchas ganas con un proyecto que hace unos meses he recuperado. Si, empecé con muchas ganas publicando mi primera entrada y lo abandoné poco después. Pero como he dicho, no todos los finales son tristes, este era un punto y aparte.

Un día decidí retomarlo gracias a lo mal que funcionan las editoriales con los autores noveles y me prometí a mi mismo una entrada semanal, lo cual se convirtió en un reto.

Dicho esto, esto no es un punto final, es un punto y aparte. Me ha picado ese mosquito que suele picar un Domingo cualquiera cuyo efecto es que te da por escribir una novela. No sabía ni de qué ni cómo, pero tenía que escribir algo.

No voy a dejar abandonado esta preciosidad de blog pero sí habrá cosillas con menos frecuencia, a cambio, os dejo una breve introducción a un proyecto sin fecha de caducidad:


Notaba que el pulso se le aceleraba. Sus piernas caminaban lo más rápido que podían para no tropezar con las hojas que cubrían el suelo del paraninfo, tenía que salir de allí cuanto antes. La oscuridad y el silencio impregnaban la calle de un toque lúgubre. 
Milo jamás habría imaginado que esos quince minutos desde su facultad hasta la boca de metro de Ciudad Universitaria se le fuesen a hacer tan largos. Cualquiera que le hubiese visto le habría tomado por un loco: un joven de unos veinte años corriendo desbocado murmurando sin cesar una serie de nombres ininteligibles… 
Se tropezó con un grupo que salía charlando animadamente por la puerta de Biología. Por un momento se planteó entrar y esconderse, ellos no debían de estar muy lejos pero decidió seguir. Tenía que llamar a Kai. 
 Corría con el corazón en la mano como si le fuese la vida en ello, y en verdad no le faltaba razón. 
 Enseguida llegó a Odontología y seguido estaba la boca de metro. Decidió entrar por el ascensor porque no sabía si habría alguno de ellos esperándole en el viejo café del metro. Necesitaba llegar a un lugar seguro. No sabía a dónde ir, no estaba a salvo en ningún lado. Madrid tenía demasiadas cámaras y sus amigos no podían protegerle. Bajó los escalones del metro de dos en dos, pasó su abono de transportes tan rápido como pudo por el lector y se abalanzó sobre las escaleras mecánicas sin dudarlo un segundo. Oyó un zumbido a lo lejos e incrementó el ritmo, tras bajar las últimas escaleras llegó al andén y corrió al final de este tan rápido como pudo justo a tiempo para ver como el tren frenaba delante suyo. Entró sin dejar salir siquiera a una pobre anciana,se aferró con fuerza a la primera barra de metal que vio, se estaba mareando. Al ver que nadie le seguía se tranquilizó un poco, pero sabía que no estaría a salvo por el momento, no de ellos. Necesitaba un plan B...

martes, 20 de septiembre de 2016

Son(risas)

Tras una sonrisa, sigues caminando todo recto para encontrar una carcajada, al final del túnel.

Puede que algún día quieras preguntar a las baldosas sobre el golpe, dos tequilas y un bar.

Dicen que el mayor secreto de un mago está en su puño vacío, y hacerte creer que ahí está el truco. Sueña con un futuro sin complejos, con un presente de infarto y vive la vida como si te fuese en ello. Baila con los pies en la luna, haz corduras que tan sólo un loco haría. Báñate en estanque de esos que te recorren una a una las costillas congelándolas por un instante. Quédate ahí, cierra los ojos, respira. No te olvides de ese momento, de la felicidad, de tu sonrisa.


"Un día sin reír, es un día perdido" - Charles Chaplin.


Todavía hay puñales que se empeñan en ir clavando a gente. Todavía hay lágrimas con ganas de salir. Gatos que se olvidan de maullar y se pierden por los bares en una noche de Abril. Esquinas por ser dobladas. Flores por...florecer.

Como dos corcheas en una partitura, como dos cuerdas disonantes, como un piano recién comprado. Las golondrinas de Bécquer y los pegasos de Machado. Las cosas sin sentido.

Dicen que hay dos placeres en la vida: Reír, y sonreír.

A carcajada limpia y sin complejos. Como si te fuera la vida en ello. Vete a otro país, que te llamen la atención por no poder parar de reír. Ríe, ríe tan alto como puedas. Contagia a los demás. Ya nos ocuparemos en otro momento de la felicidad que nos debe la esperanza.





Y en el dorso, una sonrisa.

lunes, 29 de agosto de 2016

Gracias, Gallocanta


A 106 km al suroeste de la capital de Aragón, en la comarca del Campo de Daroca, muy cerca del límite provincial con Teruel se encuentra, humildemente, el mejor pueblo del mundo.

Muchos piensan que el año empieza el 1 de Enero, para los Gallocantinos, empieza ahora.  Empieza la cuenta atrás para las próximas fiestas, para volver a reunirnos todos otra vez para pasar los cinco mejores días del año. Algunos se dejarán caer a primeros de Agosto para hacer la pretemporada (Tornos, Used, Santed...) y otros apurarán hasta el miércoles para calzarse el peto, gorrinera a la cintura y a la plaza. 

Son esos días donde Gallocanta tiene un toque internacional: Vascos, catalanes, valencianos, madrileños, zamoranos y algún que otro aragonés. Todos a una: ¡Viva Gallocanta!

No hay palabras para expresar lo que es estar aquí. Hablo desde mi propia experiencia que vivir en la capital satura mucho y llega un punto donde lo único que quieres es ir al pueblo. Muchos de Madrid me dicen que eso de levantarse a la 1, comer, ir a las piscinas a jugar al "voleypool" tooodos los días es aburrido pero...es el mejor plan del mundo.

Las charangas, las orquestas, las peñas, las recenas, las fiestas, los jeesus...

Si saben en este pueblo.

Los amigos, son la familia que elegimos. Mas lejanos o mas cercanos, todos somos familia de un modo u otro. Para las buenas, para las malas, y las peores. Para mover sofás, tomar una cerveza o alguna que otra bronca de madrugada. Para todo.

Porque en otros pueblos son muy raros, cobran por cubatas y te echan de las peñas y vienen a dar guerra pero aquí no nos va ese rollo. Somos mas de disfrutar como niños chicos. Porque paletillas no nos faltan.

Levantarse con una resaca de los pies a la cabeza, tomarte un caldo de la abuela (mano de santo) y acudir a la plaza para el tradicional campeonato de guiñote y mus. Los mejores días del año, las fiestas del pueblo.  El mejor mes del año, el mes en el pueblo. 

Mención especial a las dos reinas mas guapas de la comarca y a esos dos pedazo de reyes que un año más han dado de almorzar al pueblo. A la comisión, que ha hecho posibles estas fiestas. Dicen por ahí, que Gallocanta es un pueblo pequeño. A mi me gusta pensar, que todos llevamos un pedazito de este pueblo en el corazón, y que entre todos, hacemos de este pueblo el más grande.


Pero como dice un buen amigo, no hay dinero para pagar esto.

Gracias por todo, Gallocanta
Escudo de Gallocanta.svg

domingo, 31 de julio de 2016

Interrail

Vas vienes, pero nunca te paras. Curiosa forma de desafiar al único metrónomo que no se para. El tiempo.

Desde aquí, querido lector, te escribo. Pongamosle a miles de pies, desde un avión, rumbo a la city.

Siempre he pensado que los aviones tienen ese extraño complejo de miel tostada. Personalmente, me ponen nervioso. Personalmente, tengo un truco que no falla. Vol max. Cierras los ojos...respiras. y voilá, estas en la city.

¿Cuanta gente puede haber en este vuelo? ¿Cuantas historias? Yo tengo una historia, unos recuerdos, unos sentimientos, supongo que los cinco que me acompañan igual, supongo que todo el avión los tiene.

En cierto modo los aviones si que son ese pájaro de metal que vuela alto dejando una estela a su paso. Blanca. En la que perderse a soñar en esas tardes de verano de piscina, coca-cola, watios.

Bendita juventud, hay viajes que vienen con fecha límite en el dorso, como los helados supongo. Te hablo del interrail.

Y esto es, que hace ya un tiempo, el grupo externo al cole con el que me he movido siempre se fue el año pasado de viaje a Valencia mientras yo me recuperaba de la operación de ligamento cruzado. Batallitas aparte, decidieron repetir.

Así que nada, al lío del interrail.

Todo empezó buscando ma o meno a donde queríamos ir. Por desgracia este tipo de viajes hay que planificarlos con media vida de antelación. Las carreras se nos echaron encima y mientras nos devoraban poco a poco tres personas se dedicaron a organizarlo todo. Con el añadido de no haber hecho nada y la distancia todo ese buen ambiente que teníamos el año pasado se fue apagando. Si no hubiésemos pagado tanto alguno ya se habría bajado del tren.
Total, que con todo ese mal rollo en el cuerpo nos plantamos en la T4 a las 7 de la mañana un día random de Julio. Recuerdo que era mi cuarto día de verano, bendita carrera...

He de admitir que me subí a un avión sin saber a dónde iba, ni cuántos días, ni por dónde pasaba. La primera parada fue Zurich, apostaría porque es Suiza, nunca fuí muy hábil con eso de la geografía y los mapas... Una ciudad preciosa, muy silenciosa y por nuestra parte, tensión en el cuerpo. La siguiente parada fue Munich. El grupo estaba como frío, nos hacia falta algo de fuelle, algo de calor, unirnos un poco más. Y claro, si pides agua pues toma el mar entero, tiroteo por Munich. Con tres supuestos atentados de por medio (por suerte dos de ellos puro rumor) y nosotros como locos corriendo por Munich. Eso si que fue pasar miedo. Aparte de un buen apretón que nos entró y a la botella de Jagger que nos metimos entre pecho y espalda para celebrar que habíamos salido ilesos, nos vino de perlas. Poco a poco funcionábamos más como un reloj suizo y una buena cerveza alemana que como el juguete made in China que éramos al principio. Pecamos de ilusos al quejarnos de un zulo que teníamos por casa pero cuando hay un loco con un arma suelta... ¡Querido zulo!

Total, que a todo esto de ciudad en ciudad en trenes donde obviamente eso dormir se convirtió en un bien de primera necesidad. Acabábamos tirados por cualquier suelo dispuestos a echarnos una cabezadita.

Nuestro siguiente destino fue Lubliana, ese no os voy a decir dónde está. ¡Si queréis saberlo lo buscáis! Esos si, me sobran palabras para describirlo, precioso. Una ciudad impresionante con todas sus letras. La ciudad y sus gentes. Increíble. Total, que poco a poco íbamos subiendo de nivel conforme pasábamos de ciudad. Era una especie de Jumanji dónde nos iba pasando de todo. Un tiroteo, ser más personas que billetes en los trenes, perder los papeles y alguna que otra maleta... pero lo dicho, cada vez más modo piña. Como los patitos que siguen a la mamá pato. Como esos gatos tan cuties que cuidan unos de otros.

Y finalmente... Dubrovnik. Sin duda en mi opinión la mejor ciudad que hemos visto. Perdón, la puta mejor ciudad. Hacia falta el taco. Una ciudad impresionante, sede del rodaje de una parte de juego de tronos y star wars VI. Unos paisajes de escándalo y unas vistas increíbles.

Hemos tenido frío y calor, lluvia y mas calor todavía, viento y calor. De todo y siempre con calor añadido. Hemos tenido sonrisas y lágrimas.

Lo bonito de todo esto es que me llevo un balance muy positivo, recuerdos muy buenos y una experiencia inolvidable. Haber podido conocer un poco más a esa gente maravillosa de la que nos rodeamos que llamamos amigos. Cursiladas aparte, un viaje que recomiendo a toooodo el mundo. Pero como he dicho antes... Es un viaje para hacerlo justo ahora, cuando se es joven.
No voy a adjuntar fotos ni nada, si queréis ver las vistas vais a tener que hacer el viaje.

Así que nada, esto llega a su fin, cierro la entrada con dos cosas:

Una pregunta: ¿El año que viene a dónde?

Y unos puntos suspensivos: ...

sábado, 23 de julio de 2016

Columpio

Cierras los ojos, respiras. Dejas escapar un breve suspiro, tensión. Una lágrima rueda por tus mejillas hasta el abismo de tu barbilla, salta. No es tristeza, es emoción. Echas la vista atrás, años. Hoy es un día diferente, es tu gran día.
Y como un péndulo va y viene. Sube y baja. Cada vez más rápido. De lo más alto a lo más bajo, el mismo tiempo que le cuesta volver a alzarse sobre todo, sobre todos.
Ese momento donde crees que puedes volar, donde tienes ganas de saltar, donde crees que desde ahí arriba puedes comerte el mundo.

Entonces te das cuenta que no tienes nada bajo tus pies. Miento, aire. Todos tus castillos son de arena. Hace viento, mucho viento. Todo eso que habías construido empieza a desvanecerse. Las cadenas que te ataban a la realidad empiezan a tirar de ti cada vez con más y más fuerza.

Ahí es cuando empiezas a caer. La misma sensación de vértigo que en su primer beso. Todo da vueltas, no puedes controlarlo. Quieres detener el tiempo para huir, no puedes. Caes tan rápido que hasta los desconocidos se paran para verte caer. De tus prisas los sueños y poemas, de juglares muertos de hambre. Se han quedado sin chanzas épicas que hablen sobre ti. Ya nadie quiere oír tristes versos acerca de tu derrota.

Copas de ron, tequila. Cada fiesta. Cartas con dos partes, una mirada y un beso.

Caes, caes…cada vez más rápido. Tus pies rozan el suelo. Muerdes el polvo. Ya no tienes nada. Supongo que en ese momento eres uno más. Bajas del Olimpo de la felicidad, vuelves al mundo, a la realidad. Ahí es cuando me miras, te miro, estamos igual. Yo aquí sentado comiendo pipas. Tu ahí sentado atado a tus cadenas, rozando el suelo.

El tiempo se para, estás ahí eternamente. Mirando todo lo que te rodea. Espero que te des cuenta entonces de lo que significa estar parado. El sonido del choque acompasado.

Un instante después, ya estás subiendo otra vez. Poco a poco tus pies se elevan. Se dibuja una sonrisa en tu rostro. Te echas suavemente para atrás y empiezas a volar. Tu silueta se camufla con el Sol para ofrecer un bonito atardecer ante tus pies. Subes subes y sigues subiendo. Te grito algo que tú ya no eres capaz de percibir. Te quedarías ahí para siempre.

Vuelcas en respuesta final y nuestras miradas cobran un nuevo brillo intencionado.

En ese preciso instante, cuando ya no puedes seguir subiendo, las cadenas que te ataban te traen de vuelta y es cuando empiezas a bajar…

 Ahora simplemente cierra los ojos y abre el alma, ella sabe que cara poner.

Aquí es donde me pregunto… ¿Esto es la vida, o no es más que un simple columpio?

viernes, 15 de julio de 2016

Artistas


Soñaba con ser artista, con la fama, las mansiones, el dinero, las mujeres. Iluso de él. Los artistas no tienen ni fama, ni mansiones, ni dinero, ni mujeres. Un artista pinta en el cobertizo para que no le tiren sus obras cuando toca limpieza. Un artista invierte su sueldo en mejor material. Un artista no tiene mujeres...tiene una mujer. Quien tiene unos ojos por los que luchar no necesita unos labios que besar. Quien pondría la banda sonora a los enamorados en El Retiro. Quien nos sacaría una sonrisa subiendo por Callao. Quien nos devolvería la esperanza. ¿Quien? Muchos hablan de héroes anónimos...Ahí los tenemos, en cada bar, en cada esquina, en cada cobertizo. Artistas, edición limita.

"Ni retirarse, ni rendirse"

Como si te hubieras perdido en una fiesta y vieses sus ojos al final de la sala. Como si pudieras gritar, hacer que todo desapareciera. Cambiarlo todo. Empezar de cero.  Tener esa ancla emocional que nos mantenga cuerdos. Perder los estribos, atar los cabos. No salir del puerto.

“El violinista de Ciu”, así le llaman. No sé ni su nombre, pero una persona que dedica todas y cada una de las mañanas del año a interpretar una tras otras bandas sonaras tan conocidas como Piratas Del Caribe o Master And Commander bien por trabajo o bien por afición, se merece todos nuestros respetos.

Pasan y pasan, y uno detrás de otro, se suceden, y así sucesivamente. Como un ciclo que no parece tener fin. Llegan los trenes, la multitud se aglomera por las escaleras mecánicas. Los más atrevidos van andando… ¿Quién se para a escuchar? Sip, escuchar, se hace con los oídos, es sinónimo de disfrutar.

Nos quejamos de que las entradas de los conciertos y festivales son muy caras. Si buscamos una excusa para morir en una explanada es comprensible querer pagar por un pedazo de césped, pero si lo que queremos es calidad… El retiro está lleno de artistas, artistas anónimos.


Hay que vencer fantasmas para triunfar.

sábado, 9 de julio de 2016

Lápices de colores


Quien tiene un lápiz, tiene un paraíso en el bolsillo.

No tengas miedo de salir ahí fuera, a gritarle su nombre a las estrellas. Que te escuchen todos los planetas.

No dejes que nadie te diga lo que tienes que hacer, aquí o ahora. Apártate de todos esos visionarios de la vida que creen haberlo visto todo. Déjate llevar, sigue a los locos. A los locos que piensan que pueden conquistar el mundo con un lápiz. Sigue sólo a esos.

A esos que son capaces de descifrar el mundo en las esquinas, si tú estás a su lado. A esos que sepan de qué va eso de la felicidad. A esos que saben hacer de tardes de lluvia las mejores tardes de sus vidas. A esos que saben sentir. A esos que saben, que más allá de la economía, el poder y la fama, está la felicidad, la alegría, y la esperanza.

Aléjate de todos esos visionarios de la vida que creen haberlo visto todo.  Toma las riendas de tu vida de una puta vez. Manda todo a la mierda. Párate.

Párate a recoger uno a uno los pedazos rotos de tu alma. Reconstrúyela. Salta, joder salta, corre, vuela. Deja todo atrás. Busca un sueño en Google si quieres, pero busca un sueño.

Que las críticas son esa muchacha con la risa floja que siempre va a estar ahí. ¿Sabías que tiene novio? La decepción. Pasa de ella. Que la vida es mucho más que un crucero sin desembarco.

Cámbiale las pilas al reloj que marca el ritmo de tu vida, que llevan ya un tiempo gastadas. Sal, todo recto, y a la derecha. Dos calles más adelante, gira a la izquierda. Ahí la tienes. Entra. Pide el primer instrumento que veas. Aprende a tocar. Vete a la filarmónica de Viena. Preséntate en un estadio con tus botas de fútbol, que cuando te pregunten “¿Quién eres?”, tú puedas contestar “¿A qué hora jugamos?”. Corre, corre todo lo rápido que puedas. No mires atrás.

Quizá este es el momento que estabas esperando, que alguien te dijera algo que llevabas toda la vida esperando. Que te comas el mundo de una vez. Enamórate, ríe, comparte, ama. Quizá con eso seas un poco más feliz.

Recuerda, no sigas a esos visionarios que creen haberlo visto todo. Fíjate en los locos, esos son los que valen.


Porque todos sabemos, que quien tiene un lápiz tiene un paraíso en el bolsillo.


sábado, 25 de junio de 2016

Los amigos, y esas cosas

Quizá, a veces, tan sólo necesitemos a alguien que nos enseñe a colorear.

Quiero que me dejes enseñarte a colorear ese vacío que dejan esos gilipollas con los que pasas las noches. Vámonos de fiesta, que si no llama, que se joda. Si te ignora, se lo pierde.

Mudémonos a ese planeta, donde la ilusión deje de morir en los imposibles para encontrarse en un siempre. Pongamos por delante nuestros sueños y dejemos que la felicidad sea la encargada de hacerlos realidad.

Vivimos en una sociedad donde se destina mucho dinero a la sanidad…y todavía no se han dado cuenta de que hay hermanos que no comparten la misma sangre. Porque joder, te quiero.

No es un te quiero para que tu novio se ponga celoso, es un te quiero con el corazón. Es comprenderte. Es escucharte. Es apreciarte. Es…todo.

Son muchos amaneceres con lágrimas y ojeras, por habernos quedado hasta las mil charlando y llorando sobre la vida.

Son esos Whatsapps a cualquier hora pidiendo un abrazo.

Son esos tres toques al timbre, cuando te dije que estaba bien, y aun así apareciste por mi puerta.

Quizá no todos los héroes lleven capa, pero tú eres mucho más que un héroe.

De esos momentos que estas en la mierda, que nada te importa, que todo te hace daño. No recuerdo que te fueras después de todo lo que te dije, no recuerdo como aguantaste ahí, de pie, aguantando todas mis tonterías.

Esas llamadas perdidas después de un examen, y acabar tomando una cerveza en el bar de siempre, con los de siempre, tu, y yo.

Quería hablarte de que la opinión de alguien te importe algo. De dejar que alguien te diga lo que no quieres escuchar. De que te recuerden quien eres cuando a ti se te ha olvidado.

Y de hacer muchos planes. Aunque la mitad nunca lleguen a ocurrir. Bendita lista.

De hablar de animales, de delfines. De hartarnos a comer pizza.

De las ganas de querer matarte pero a la vez ser capaz de perder un ojo por ti.

Los abrazos porque sí, los paseos por Madrid. Las tapas porque sí, lograr lo imposible.

Que si me corto con una hoja de papel, voy a pedirte ayuda, y lo sabes.

Esos pactos de caballero, de cubrirnos siempre las espaldas.

Por todos esos “¡joder dile algo!” que nos han llevado a cometer taaaantas pequeñas locuras, sin las cuales no habríamos conocido a esa persona, ni terminado en ese bar.

Favores, favores y más favores.

Risas, risas, y muchas risas.

Putadas, alguna que otra.

Ya pueden pasar días, semanas, o años sin hablar.

Pero hay cosas que ya no se rompen.

Porque cuando todos se van, los que quedan, son los de verdad.

Quizá, a veces, tan sólo necesitemos a alguien que nos enseñe a colorear.

De hermanos que no llevan la misma sangre.

Y amigos que son para toda la vida.






jueves, 23 de junio de 2016

Déjame...

Déjame,
Leerte el libro que siento
Que escribo cuando te miro.
Que cada vez que te pienso
Vienen los poetas a robarme las ideas.
Que cada vez que te tengo
Viene un gilipollas a joderme la rima.
Déjame,
Sentir que te leo
Mirarte cuando escribo
Pensarte cada vez, que me robas las ideas
Rimar con tu nombre, el cielo de esta noche.

viernes, 17 de junio de 2016

Reímos

Me gustaría proponerte una cosa, más bien un reto.

         ¿Eres capaz de sonreír sin abrir la boca?

Si lo consigues, ganas tú.

Bueno, supongo que he conseguido lo que me proponía, aunque tu eso nunca lo sabrás. Mira, no tengo ni idea de escribir, pero creo que te he sacado una sonrisa. No soy quién para juzgarte, pero no te mereces seguir así. Llevas tanto tiempo preocupándote por el resto que te has olvidado de quién eres. Eres esa luz al final del túnel, ese motivo de su palpitar, ese cuento de hadas, ese que siempre llama un sábado de lluvia para decirme "¿Hoy que peli vemos?".

Entiendo que en esta ciudad eso de sonreír esté muy sobre valorado. Pero fíjate, estas navidades te voy a regalar un CD, con tu canción favorita. Para que la escuches una y otra vez, y no dejes de sonreír. No te mereces tanto daño, así que levántate, y sonríe. Porque, aunque este texto no valga para mucho, necesito que sonrías, al menos para el siguiente poema.

Reímos al son de las agujas del reloj. ¿Quiénes somos? ¿A dónde vamos? Escribimos nuestra historia en prosa, renglón a renglón. Somos víctimas de una sociedad corrompida. Somos corderos en medio de lobos. Somos corcheas de una partitura. Vamos al cine, al psicólogo, al colegio. Vamos al infinito, y más allá. Vamos al futuro, pensando en el pasado. Vamos cantado, riendo, soñando.
Autopista y buena letra, sexo rápido en el kilómetro 83, manuscritos del siglo cuarto.
Nos pasamos la vida aprendiendo y soñando, en definitiva,
riendo al son de las agujas del reloj.


Me gustaría proponerte una cosa, más bien un reto.


        ¿Eres capaz de sonreír sin abrir la boca?